SIN PERDÓN

Muchas y diversas opiniones se están vertiendo con motivo de la reciente iniciativa para amnistiar a los que han defraudado a la hacienda pública llevándose el dinero lejos de las garras de los gestores del estado y buscando el amparo de países que no tienen mayor reparo en abrigar todo el dinero que entre por sus fronteras, lo traiga quién lo traiga y lo haya sacado de donde lo haya sacado. Defraudadores todos. 

Hay una opción que es la que parece que está despuntando con más fuerza, al menos, en el sector de la población más crítico del gobierno: grupos políticos de izquierda, sindicatos (de izquierda), gente de izquierda y pueblo en general. Están en contra del perdón a los que no arriman el hombro; de ésos que amasan buenas sumas de dinero para pasarlas, después, discretamente por los Pirineos: silbando, miran dopara el cielo y en derredor, mientras sueltan un "pues sabe usted que se ha quedado buena tarde; sí, señor".

Envidiosos todos. Lo que le cabrea a toda esta gente, no es que los malhechores se vayan de rositas pagando un módico precio; lo que les jode de verdad, es que ellos no pueden hacerlo.

Porque, vamos a ver: ¿Estamos en España o dónde estamos? ¿Quién no intenta de vez en cuando pagar algo sin IVA? ¿Quién no hace un trabajillo los domingos para sacarse un extra y que, evidentemente, cobra en negro? ¿Acaso no hay nóminas y nóminas, que se acompañan de sobres con billetes sueltos?  ¿No hemos estado pagando las casas y los pisos, todo este tiempo, con un porrón de millones en "B"?


Y esto es España, señores. Cuna de envidiosos, rateros y pícaros. Donde el que es legal 100% parece tonto del bote. Pero, si hasta lo hacemos sólo por el hecho de tener ese cosquilleo gracioso de haber echo algo ilegal. Si es lo que nos pone. Y por eso pasa que, le tenemos una envidia que nos quema por dentro, a los que consiguen amasar cincuenta milloncejos de los de antes y los mandan por paquetería urgente a Suiza, Barbados, Mónaco o donde sea. 

Lo que daríamos cualquier ciudadano de a pie por juntar un buen montón de billetes morados y abrirnos una cuenta de ésas. ¡Y que le jodan al erario público y a su santa madre! Que para que se lo queden los políticos de turno y se lo gasten en cocaína y en putas y no sepamos que cobraremos las pensiones de jubilación, nos lo quedamos nosotros para compramos un coche alemán, un apartamento en Marina D'Ors, un yate o qué se yo. 

Pero el que puede, lo hace y el que no, se jode y patalea. Lo dicho: envidia.

Suena

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La frase de hoy es:
"La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente". George Bernand Shaw

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